Seguimos aquí, seguimos creciendo: fortaleciendo el movimiento en tiempos volátiles

Hay algo del aire de montaña que agudiza la claridad. Fresco, puro y vigorizante, como la verdad. Eso fue lo que respiramos en Keystone la semana pasada.

Durante tres impactantes días en el Colorado Health Symposium de 2025, más de 500 líderes comunitarios, defensores, organizadores y pensadores se reunieron para reflexionar, recargar energías y renovar su compromiso con el largo camino de la equidad y la justicia. Más de la mitad de los asistentes de este año eran nuevos en el simposio, un hecho que nos llenó de humildad y nos inspiró. El movimiento está creciendo.

Y necesitamos ese crecimiento, porque estos no son tiempos normales. Nos reunimos bajo el lema de “Fortaleciendo el movimiento en tiempos volátiles”, y cada parte del simposio reflejó la gravedad de este momento y el poder de la determinación colectiva.

Comenzamos enmarcando el momento con verdad y un sentido de urgencia. Desde mi mensaje de apertura hasta mi conversación en Front Porch con Joy-Ann Reid, hasta la fascinante sesión de María Hinojosa, nombramos lo que estamos enfrentando en este momento: el ascenso del autoritarismo, la profundización de la inequidad y la reducción de recursos para nuestras comunidades. Y también nombramos lo que nos sostiene: el poder de la acción colectiva, la resiliencia del liderazgo comunitario de base y el legado de aquellos que lucharon antes de nosotros.

Karen McNeil-Miller and Joy Ann Reid

 

Joy-Ann lo expuso claramente con tres cosas que debemos hacer: 1) Primero, ponerlos una mascarilla y salvar las comunidades en las que vivimos. 2) Tras bastidores, elaborar un plan. Según señaló Joy-Ann, “sin un plan, no se pueden derrocar las atrocidades”. 3) Comenzar a proyectar el futuro de los Estados Unidos en el que queremos vivir.

Esa claridad, junto con una estrategia, es lo que nos hará avanzar.

También tuvimos la suerte de dar la bienvenida de vuelta al escenario a nuestro viejo amigo José Antonio Vargas. En una conversación con David Breña y Jazmín Chávez, José nos recordó cómo el hecho de narrar historias, especialmente las de las personas más afectadas, puede profundizar la empatía, cambiar las políticas e interrumpir las narrativas basadas en el miedo. Ellos tres aportaron una combinación poco habitual de conocimientos, retos y esperanza que dejó a los asistentes llenos de energía, aun mucho después de terminada la sesión.

Jose Antonio Vargas

 

Jazmin Chavez talking with David Breña

 

María nos recordó que el periodismo con conciencia es esencial para la justicia y que las historias son una de nuestras herramientas más poderosas contra el olvido. Su llamado a ser valientes, “Confíen en su instinto, cuenten su historia y actúen con claridad moral”, resonó durante toda la semana.

Maria Hinojosa

 

Sin embargo, este no fue un espacio de desesperación.

A lo largo del simposio, proporcionamos un espacio para la alegría, el movimiento y la comunidad. Desde charlas rápidas que transmitieron una visión audaz, hasta sesiones de pósteres que motivaron diálogos en los pasillos, aprendimos los unos de los otros. Las sesiones de pósteres inaugurales, que presentaron historias visuales de innovación de todo el estado, fueron un nuevo formato dinámico que brindó una nueva dimensión a la experiencia de aprendizaje y nos recordó que la sabiduría no siempre se encuentra en un escenario.

David Breña- Flash Talk

 

Bailamos, hicimos hula-hula y honramos a quienes aportaron la energía, ya fuese el alto rango de una junta directiva bailando a dos tiempos o alguien participando por primera vez mientras hacían vibrar a todo el público. Porque la celebración no es una distracción del trabajo, es el latido del corazón de la resiliencia.

dance party

 

Cerramos la jornada con una luminosa invitación de Valarie Kaur a practicar el amor revolucionario. “Sean como la jacaranda”, nos exhorto, ofreciéndonos una imagen de presencia arraigada y firme frente al daño. Sus palabras fueron una bendición, una llamada y un reto al mismo tiempo: convertirnos en un santuario para cada uno de nosotros. Resistir la división no tan solo con resistencia, sino con un amor radical y firme.

Valarie Kaur

 

Entonces, ¿qué nos llevamos con nosotros?

Nos llevamos claridad. Que este trabajo es urgente y necesario, especialmente ante el retiro de los proveedores de fondos o la reacción violenta de los sistemas poderosos.

Nos llevamos valentía, para decir las palabras, nombrar los daños y hacer el trabajo, ya sea en público o en privado, con las cámaras encendidas o apagadas.

Nos llevamos un propósito colectivo. No uno superficial que solo dura como un ciclo de noticias. Uno que se asemeje al boicot a los autobuses de Montgomery: años atrás, y que fue disciplinado e inquebrantable.

Y por último, nos llevamos comunidad. La que se construye con una mirada, una historia, una canción. La que te recuerda que no estás solo en esto. 

A nuestros compañeros, presentadores de las sesiones de pósteres, oradores, equipo de trabajo y a todos y cada uno de los participantes, muchas gracias. Han hecho de este un encuentro inolvidable.

Ahora, mientras descendemos de las montañas y volvemos a nuestro trabajo, mantengamos los pies sobre la tierra y la mirada en alto. Recordemos que, aunque nos enfrentemos a una tormenta de categoría 5, también estamos sembrando semillas, y esas semillas, de justicia, alegría y posibilidades, darán fruto.

Porque, como lo expresó tan claramente uno de los asistentes: “Creen que esto es el fin. Pero no lo es. Seguimos aquí”.

Y no nos vamos a ninguna parte.

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