Nos unimos a las sobrevivientes de los abusos de César Chávez y honramos el valor de Dolores Huerta, Ana Murguía, Debra Rojas, Esmeralda López y Cynthia Bell por dar a conocer su historia. Sus relatos ponen de manifiesto cómo, con mucha frecuencia, los sistemas han fallado a los sobrevivientes, permitiendo que el daño causado quede sin resolver y que se silencien sus voces. Comenzamos a romper ese ciclo cuando escuchamos, creemos y apoyamos a quienes deciden compartir sus verdades.
Reconocemos el peso de este momento y del dolor que puede provocar en muchas personas, y nos comprometemos a encarar ese daño con convicción, atención y respeto.
Deben tenerse en cuenta dos verdades a la vez: nombrar claramente el daño causado, mientras honramos los movimientos que cambiaron vidas. Asumir la responsabilidad no borra un movimiento. Las acciones de una sola persona no disminuyen el poder colectivo que aseguró la dignidad, los derechos y la protección de los trabajadores agrícolas y las comunidades latinas. Debemos condenar el daño causado mientras seguimos defendiendo la justicia y el poder de la comunidad.
Si tú o alguien que conoces ha sido sobreviviente de violencia sexual y necesitas ayuda, puedes encontrar recursos en Colorado en el enlace de nuestra biografía, llamar a la Línea Nacional de Ayuda contra la Agresión Sexual al 1-800-656-4673 o llamar a la Línea Nacional de Ayuda contra la Violencia Doméstica al 1-800-799-7233.