Las recientes noticias sobre César Chávez han causado dolor y han provocado sentimientos complicados en muchas personas. En The Colorado Health Foundation, nos referimos a este momento con cuidado y respeto, y les invitamos a conocer más detalles en nuestra declaración completa.
Al reflexionar sobre este momento, también estamos cambiando la forma en que lo observamos. No se trata de borrarlo. En lugar de centrarnos en una sola persona, conmemoramos los Días de Reconocimiento de El Movimiento, rindiendo un homenaje más amplio al movimiento de trabajadores agrícolas, al esfuerzo compartido y al poder colectivo que hicieron posible un cambio duradero.
El Movimiento de los Trabajadores Agrícolas fue multirracial desde sus inicios, forjado por trabajadores agrícolas, organizadores, familias y aliados, cuyo trabajo y liderazgo, muy a menudo, han pasado desapercibidos. Los trabajadores agrícolas filipinos y latinos forjaron una solidaridad por encima de las diferencias, reforzando la capacidad de avanzar hacia objetivos comunes y construir un sentido de futuro compartido.
En los campos de cultivo, comunidades, y diferentes culturas, las personas se organizaron para exigir dignidad, seguridad, equidad y protecciones laborales básicas. Mediante huelgas, boicots y la negociación colectiva, demostraron lo que se puede lograr cuando las personas se unen para dar forma a las condiciones que afectan a sus vidas.
Estos esfuerzos hicieron mucho más que mejorar las condiciones laborales; nos acercaron a la equidad en salud. Los salarios justos, los espacios seguros y las protecciones laborales son esenciales para el bienestar. Creemos que la salud está determinada por las condiciones en las que las personas viven y trabajan; pero también es influenciada por quiénes son escuchados, qué experiencias se valoran y cómo se toman las decisiones. Desde su origen, el movimiento logró ampliar el número de personas que participaban en esas decisiones, afirmando que las necesidades y las contribuciones de todos son importantes.
Ese liderazgo surgió de quienes estaban más cerca de los retos: los propios trabajadores agrícolas. Se organizaron, alzaron sus voces y marcaron el rumbo, demostrando que, cuando las personas más afectadas tienen un poder real de decisión, los resultados son más justos, más duraderos y reflejan mejor lo que las comunidades necesitan para prosperar.
El trabajo continúa
El Movimiento continúa hoy en día. Muchas de las protecciones por las que se ha luchado durante décadas están siendo cuestionadas o revocadas. Por ejemplo, los recortes salariales propuestos para los trabajadores H-2A amenazan con reducir los estándares en todas las industrias, ejerciendo presión a bajar los salarios, desplazar a los trabajadores y debilitar las protecciones en todo el país. Además de los cambios políticos propuestos que afectan a las comunidades de inmigrantes y migrantes, las continuas redadas de ICE agudizan la crisis de la fuerza laboral agrícola y dividen a las familias y comunidades. Cuando las condiciones empeoran en un sector, los efectos se multiplican, determinando lo que es posible mucho más allá de una sola fuerza laboral.
Sin embargo, las comunidades siguen organizándose. Los trabajadores agrícolas y sus aliados están alzando sus voces, creando alianzas y colaborando para influenciar las políticas y los sistemas que afectan sus vidas. Así es como se defiende y se amplía el progreso con el tiempo.
El poder colectivo continúa siendo una de las herramientas más eficaces para el cambio. Determina si las personas pueden vivir con dignidad, seguridad y oportunidades, y si las comunidades pueden avanzar hacia un futuro en el que la salud esté al alcance de todos. La labor de los trabajadores agrícolas nos nutre a todos, tanto en sentido literal, y como reflejo de lo qué es el cuidado mutuo, la resiliencia y la administración competente en la práctica.
A medida que marcamos estos días de reconocimiento, no rendimos homenaje a una sola figura, sino al poder perdurable de las personas que se organizan juntas. Cuando las personas se unen para dar forma a lo que es posible, nos acercamos a un futuro basado en el bienestar común y en la convicción de que podemos construir juntos un futuro mejor.